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jueves, 23 de mayo de 2013

Friburgo

Pereza, próximo examen, más trabajo, más francés, más viajes. Coged todas esas excusas y tendréis la respuesta al porqué no he escrito antes. El lunes 20 de mayo, en Suiza era la fiesta de Pentêcote. Después de un fin de semana poco productivo (que ya contaré en la siguiente entrada: "Nyon night"), Merce ("No me llames más Mercedes, que parece nombre de vieja") y yo decidimos visitar Friburgo.

Por primera vez, he visitado un pueblo que no estaba al lado de un lago. Pero sí está atravesado por un río, llamado Sarine. 

Ya como costumbre, el día previo a la decisión de la ciudad a visitar, miro trenes y precios. Normalmente, también busco información sobre el lugar. En este caso, estaba de domingo, no lo hice. Nada más llegar, vamos a la Oficina de Turismo (siempre muy cerca del tren) y cogemos mapa, preguntamos y comenzamos nuestro paseo. 

La foto de la izquierda se corresponde a la Rue de Lausanne, de fondo se puede ver la Catedral de San Nicolás. Como no puede ser de otra manera, hacia allá nos dirigimos.

Esta catedral fue construida desde el siglo XII y la torre principal tiene 365 escalones. Los subimos. Todos, toditos. Y comimos allí arriba. Esta vez, habíamos preparado sándwiches para ahorrar un poco en comida, aunque cabe destacar que precisamente aquí los precios estaban más baratos que en otras ciudades (Montreux, Ginebra, Lausana,...por ejemplo). Además, disfrutamos de unas vistas preciosas (y para ser sinceros de un viento que nos heló hasta los huesos).



La ciudad está dividida en dos partes. La parte baja (basse ville, que fue la que nosotras visitamos) tiene varios edificios medievales y está parcialmente rodeada por murallas. Desde la torre, se puede gozar del verde paisaje y de sus diferentes puentes.







También, desde aquí, vimos como alguna gente muy motivada se bañaba en la piscina. (Estábamos a 13ºC o algo menos, y el viento era frío).









Otro elemento característico de esta ciudad son sus numerosas fuentes. Nosotras vimos varias.





Y así, comenzamos una semana un poco más corta. (Aunque no por ello menos atareada). Espero que disfrutéis de las vistas como yo lo hice. 

miércoles, 6 de febrero de 2013

Ginebra Vol.1

Bienvenido a un momento de distracción. Esta entrada es la medicina perfecta para que no pienses en esas "cosas feas" que están pasando en ese tu país, donde la palabra más explotada últimamente es "corrupción". Y diré que en situaciones como esta, nada me alegra más que estar aquí en Suiza.

En esta entrada hablaré de Ginebra, donde he estado estos dos últimos fines de semana. He de reconocer que la finalidad única e inicial para ir fue ver Django en versión original. Aprovechando el viaje, hice turismo por todo el Casco Antiguo y parte del moderno de la ciudad. La primera imagen corresponde a las vistas desde la Catedral de Saint Pièrre, donde los más de 100 escalones subidos (empecé a contarlos pero perdí la cuenta) merecen la pena.


Cathédrale Saint-Pierre


Fue construida entre 1150 y 1230, contiene elementos de estilo románico y gótico, así como un porche neoclásico. Tras la Reforma, en 1536, es la principal iglesia protestante en Ginebra.




Este es el lateral. Por 4 CHF (3 euros y pico), se puede subir a ambas torres y disfrutar de la vista panorámica de Ginebra. Además, en la torre Sur, hay fotos de las diferentes campanas e información acerca de ellas.



Desde la torre Norte, las vistas son preciosas. Hay que tener cuidado, porque cuando yo fui había mucho hielo y los pasillos son muy estrechos. (Aunque para meter mano no están mal). Así como las escaleras.

Como es lógico, las numerosas construcciones de siglos pasados son la mayoría a razón de fines religiosos. Como por ejemplo la Iglesia de la Madeleine.

He tardado en publicar esta entrada, porque estaba dudando sobre si incluir todas las fotografías y monumentos de Ginebra o no. Finalmente, he decidido que el conocimiento en dosis pequeñas puede resultar muchas veces más estimulante e interesante. En este caso, hablo desde la voz de la experiencia.

Si la semana pasada me quejaba de empezar por el nivel de A2 de francés, no sé para qué abrí la boca (o en su caso, utilicé los dedos). Se anuló la clase porque no éramos suficientes. Ahora voy a una intensivo en el que se parte desde la mitad del libro de A2. Conclusión: tengo que adelantar mucho más. Por eso mismo he decidido no abrumaros con tantas imágenes y datos. Que abrumados ya estáis todos con vuestras obligaciones y yo con el francés (y no del que a mí me gustaría).